Origenes

Trigo, Olivo y Vid son los cultivos característicos de las culturas mediterráneas, asentadas en las orillas del Mediterráneo.

Existen indicios de que ya en el siglo II A.C que demuestran un activo intercambio comercial en torno al vino.

Romanos, visigodos y árabes organizaron los recursos agrícolas de la zona y es hacia 1.120, en época de la Reconquista de Alfonso el Batallador, cuando el cultivo de la vid comienza a adquirir auténtica relevancia.

Pero fue a partir del siglo XV, con ocasión del inicio de relaciones entre Ainzón y el Monasterio cisterciense de Veruela, cuando se cimentaron las bases de lo que hoy es “Campo de Borja” una de las más cualificadas Denominaciones de Origen de España.

Historia de la bodega

A pesar de la plaga de la Filoxera ocurrida en la segunda mitad del siglo XIX los viñedos de Ainzón, hasta entonces tutelados por los monjes del Monasterio de Veruela, pasan a ser de nuevo gestionados por los agricultores con motivo de la Desamortización de 1835.

Esto hecho da lugar a una pujanza del cultivo de la vid y a convertirse en uno de los principales medios de vida de los habitantes de Ainzón que desemboca con los años en la fundación de nuestra Bodega.

Pasado

En el año 1956 los viticultores de los municipios de Ainzón, Bureta, Albeta y Vera de Moncayo se asocian y fundan “Crianzas y Viñedos Santo Cristo, Sociedad Cooperativa”.

Ya desde sus inicios, la Bodega ha sido pionera en la elaboración de vinos de calidad embotellados.

En 1978 se reglamenta la D.O. Campo de Borja con el objetivo de conseguir para esta zona el reconocimiento al esfuerzo de los viticultores y a la calidad de los vinos, siendo en 1980 cuando se concede definitivamente la Denominación de Origen a los vinos del Campo de Borja.

Presente

Las inversiones realizadas en los últimos años han dotado a la Bodega de la tecnología y capacidad necesaria para elaborar vinos de alta calidad. Vinos que están obteniendo un altísimo reconocimiento tanto en el mercado nacional como en el internacional.

Unos éxitos que son posibles gracias a la cualificación profesional de nuestros viticultores, directivos, enólogos, comerciales, administrativos y operarios de bodega, sin dejar de lado la eficaz labor de nuestros importadores y distribuidores.  Personas con iniciativa que empujan a nuestra organización para lanzar nuevos productos y diseños con intención, no ya de adaptación a un entorno dinámico, sino más bien de ser agentes activos dinamizadores de nuestro entorno.  Buen ejemplo de ello lo tenemos en nuestra línea de “Flor de Añón”, caracterizada por diseños alegres y desenfadados, que incorpora en su gama un vino de una variedad como el Verdejo que, desde 2014, nos convierte en la única bodega aragonesa que cultiva, elabora y embotella sus vinos de variedad Verdejo, incluyendo, asimismo, nuestro Ecológico de Garnacha 100%.

Una gran familia que pone todo su saber y experiencia al servicio del fruto de un viñedo de gran calidad.

Futuro

Nuestra bodega está inmersa en un proceso de crecimiento continuado. La excelente relación calidad-precio de nuestros vinos posibilita un sostenido aumento de nuestras ventas a nivel mundial y ello nos obliga a encarar el futuro con la filosofía de una permanente puesta al día de nuestras instalaciones y equipo humano al objeto de mantener y mejorar nuestras prestaciones en calidad y servicio.  La bondad de nuestros vinos es reconocida por nuestros clientes en cada una de las catas y selecciones en que toman parte.  Asimismo la calidad de los mismos, de su proceso de elaboración y, al fin y al cabo, de nuestro servicio y forma de trabajar se nos presenta no sólo como un desafío continuado y variable, sino también en un compromiso de que sea parte integrante de nosotros mismos.  Todo ello sin olvidar el compromiso de nuestra organización para el cumplimiento de aspectos legales y de sanidad, que permitan fabricar productos seguros y legales, para su aplicación en envases en contacto directo con alimentos, con asunción de las responsabilidades correspondientes.